Si tu trabajo es ser el "experto" para la necesidad de un cliente, no te rindas si te piden, incluso si te exigen, alguna cosa tonta que vaya en contra de tu talento o ética.
Un vivo ejemplo soy yo.
Hace algunos años, le entregué a mi "experto en cocinas" un dibujo de mi propia inspiración para que fabricara mi cocina. En este dibujo excelso, el microondas estaba colocado del lado derecho, junto a la pared. Hermoso. Estético. Funcional.
Lo que mi "experto" no me dijo, es que mi diseño era absurdo, por el simple detalle que los microondas SOLAMENTE ABREN DE DERECHA A IZQUIERDA, ¡no existen los micros que abran desde la izquierda!
Eso quiere decir, que cada vez que me preparo un café, tengo que deslizarme por la pared para sacar mi taza caliente, sin línea de vista con el agua porque me estorba la puerta del micro.
En ese momento recuerdo con añoranza a mi "experto" que no supo decirme que yo, el cliente, el que paga y manda, estaba pidiendo algo tonto que dura por 20 años.
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